Su función principal es desarrollar e implementar políticas y programas que promuevan la sostenibilidad, la gestión adecuada de residuos y la educación ambiental. Además, supervisa el cumplimiento de normativas ambientales y fomenta la participación de la comunidad en iniciativas de conservación. Su objetivo es garantizar un entorno saludable y equilibrado para las generaciones presentes y futuras.